El ticket de tu salón: qué debe llevar para ser legal
El ticket parece el papel más humilde del salón — y es, a la vez, tu documento fiscal más frecuente: emites cientos al mes, y cada uno es una declaración en miniatura ante Hacienda. Que salga bien no es estética: es la diferencia entre una caja defendible y un problema en cadena el día que alguien la mire con lupa. Repasemos qué debe llevar, cuándo no basta, y qué le viene encima en 2027.
Lo que tu ticket debe llevar, sí o sí
El "ticket" tiene nombre técnico: factura simplificada (regulada en el reglamento de facturación). Su contenido mínimo:
- Número y serie correlativos: sin saltos ni repetidos. La correlatividad es de las primeras cosas que se comprueban.
- Fecha de expedición.
- Tu NIF y tu nombre o razón social (el nombre comercial "Salón Ana" solo, no basta: falta el dato fiscal).
- Identificación de lo vendido: "Corte y peinado", "Tinte raíz", "Champú X" — el genérico "Servicios varios" en todos los tickets es mala práctica que resta credibilidad al conjunto.
- Tipo de IVA aplicado o la mención "IVA incluido": en peluquería, el 21 %. Si desglosas, base + cuota; si no, "IVA incluido (21 %)".
- Importe total.
Cuándo el ticket se queda corto: la factura completa
Dos supuestos te obligan a emitir factura completa (la que añade nombre, NIF y domicilio de la cliente): cuando ella la pide — típico de quien puede deducirse el gasto, y es su derecho — y cuando el importe supera los 400 € IVA incluido (con umbral ampliado a 3.000 € en comercio minorista; para el mix servicios+productos de un salón, la referencia prudente son los 400 € — piensa en novias, packs grandes o extensiones premium). Consejo operativo: ten el circuito preparado para hacer una completa en dos minutos sin ponerte nerviosa, porque te la pedirán pocas veces pero siempre con prisa.
Los tres pecados capitales del ticket de salón
1. No darlo ("¿quieres ticket?" con la esperanza del no): toda operación debe documentarse, y el patrón de no entrega es el indicio número uno de caja B en cualquier inspección. 2. La numeración creativa: huecos, reinicios caprichosos, series paralelas — el desorden numérico convierte una revisión rutinaria en una auditoría. 3. El talonario genérico del chino: esos tickets pre-impresos sin tu NIF ni numeración correlativa no son facturas simplificadas: son atrezzo.
Lo que viene en 2027: el ticket con QR
Verifactu no cambia qué lleva tu ticket, sino cómo se produce: desde 2027 (enero para sociedades, julio para autónomas), el software con el que emitas deberá generar un registro inalterable de cada ticket y estampar un código QR verificable ante la AEAT. El contenido de este artículo seguirá siendo válido — se le sumará el QR y la garantía de que nadie puede borrar ni retocar un ticket a posteriori. Si estás eligiendo TPV o programa de caja este año, que sea adaptado: comprar hoy algo que no lo esté es pagar dos veces.
ClaudIA prepara su módulo de caja con tickets Verifactu: QR de la AEAT al cerrar cada cita
Moraleja de papel térmico: el ticket perfecto cuesta lo mismo que el chapucero — configurarlo bien una vez. Y en un sector señalado históricamente por la economía informal, una caja impecable no es solo cumplir: es la tranquilidad de que, mire quien mire, tu salón enseña las cuentas con la cabeza alta.
