Todo lo que sueles preguntarte antes de empezar. ¿No ves tu duda? Pídenos una demo y te la resolvemos.
De verdad. WhatsApp, Instagram, recordatorios y avisos: sin contador, en todos los planes. Solo la voz tiene un volumen incluido, porque cada minuto de llamada tiene un coste real — y aun así, ningún salón lo ha agotado nunca.
Nada dramático: te avisamos con antelación y lo ajustamos juntos (subir de plan o ampliar). Lo que nunca haremos es dejar una llamada de tu salón sin atender o cortarla a mitad.
Sí. Sin permanencia ni penalización, y con 0 € de alta. Cancelas cuando quieras.
Desde tu panel, en «Asistente», pulsas «Conectar» y escaneas un código QR con el WhatsApp del salón (Ajustes → Dispositivos vinculados → Vincular un dispositivo). En unos segundos ClaudIA empieza a atender. Tu WhatsApp sigue funcionando normal en tu móvil.
Igual de fácil: en tu panel pulsas «Conectar Instagram» e inicias sesión con la cuenta del salón. A partir de ahí ClaudIA responde también los mensajes directos. (Recomendamos usar una cuenta profesional o de empresa.)
Activas un desvío de llamadas desde tu teléfono (te damos el código exacto). Tus clientes siguen llamando a tu número de siempre; si no lo atiendes, responde ClaudIA con voz natural, toma los datos y reserva la cita. La voz está incluida en los planes Pro y Pro XL.
En tu panel, entra en «Asistente y ajustes → Reservas por internet» y copia el enlace de Google. Después abre tu Perfil de Empresa de Google (donde gestionas tus reseñas), toca «Editar perfil», busca «Enlace para citas» y pégalo ahí. Desde ese momento tu ficha de Google muestra un botón de reservar que lleva a TU página: quien lo pulsa elige servicio, persona y hora, y la cita entra en tu agenda. Si prefieres que te escriban, esa misma página tiene botón de WhatsApp. En Informes verás cuántos clientes te llegan por ese botón.
Está en «Asistente y ajustes → Reservas por internet», y se hace una vez. Antes de dar el enlace a nadie, repasa cuatro cosas: (1) tus servicios, con nombre claro, precio y DURACIÓN —la duración es lo que decide si la cita cabe en el hueco—; (2) tu equipo y sus horarios, porque la página solo ofrece horas de verdad; (3) tu logo y tu color, en esa misma pantalla, que es lo que verá tu cliente; y (4) los dos ajustes de «Cómo quieres que funcione»: con cuánta antelación mínima se puede reservar (una hora por defecto, y así nadie reserva a las 9:58 para las 10:00) y cuántos días por delante se pueden pedir. Decides también si se ven los precios. Luego pruébala tú desde tu teléfono, copia el enlace de cada sitio —Instagram, Facebook, Google, tu web— y descarga el cartel con tu QR para pegarlo en la puerta. Y si tienes web, ahí mismo tienes un código para pegar en ella: le pone un botón fijo de «Pide cita» que abre tu página, y quien entre por ahí sale en tus informes como «Tu web». La cita que entre por ahí aparece en tu agenda como un canal más, y en Informes ves de dónde vino cada una.
Sí, y no hay que teclear ni una. En «Clientes» pulsas «Traer del móvil» y el panel te da las instrucciones exactas para tu teléfono. En Android: Contactos → los tres puntos ⋮ → «Importar/Exportar» → «Exportar a archivo .vcf» (se guarda en Descargas). En iPhone hay que pasar por iCloud, porque la app Contactos no deja exportarlas todas: entras en icloud.com/contacts desde Safari, barra lateral → «Todos los contactos» → opciones → «Seleccionar todos» → «Exportar vCard». Luego subes ese fichero y verás tu agenda con TODO desmarcado: vas marcando solo a tus clientes, con un buscador para ir rápido. El fontanero y el banco se quedan fuera.
No, y no depende de que lo hagas bien: lo impide el sistema. A cualquier ficha que venga de la agenda del móvil, ClaudIA no le manda ninguna comunicación comercial —ni campañas, ni «hace tiempo que no vienes», ni avisos de puntos— hasta que esa persona te escriba o le crees una cita. Es lo que exige el artículo 21 de la LSSI, y se cumple solo, sin nada que configurar y sin que puedas desactivarlo por error. Lo operativo sí sale: si le das una cita, el recordatorio de esa cita le llega, porque eso no es publicidad.
Los tienes hechos en «Asistente y ajustes → Reservas por internet». En Instagram: «Editar perfil → Sitio web» y pegas tu enlace de Instagram; también puedes descargar el QR desde el panel y fijarlo en una story destacada tipo «Pide cita». En Facebook, ojo: el botón «Enviar mensaje» abre Messenger, no WhatsApp — usa el botón de sitio web de tu página o una publicación fijada con tu enlace de Facebook. Y hay enlaces de un servicio o de una persona concreta: «reserva tus uñas conmigo» se pulsa mucho más que «reserva». Cada enlace lleva su marca de origen, así sabrás de dónde viene cada cliente.
Sí. Desde 2019, si tienes al menos una persona contratada, la ley te obliga a registrar su jornada a diario y a conservarla 4 años. El fichaje de ClaudIA cumple la normativa vigente: tu equipo ficha en dos clics desde la tablet del salón, desde su enlace personal o por WhatsApp, los registros no se pueden manipular y el informe para la Inspección sale en un clic. Va incluido desde el plan Pro.
No. La obligación es para las personas trabajadoras por cuenta ajena — tu equipo con contrato. Como titular por cuenta propia puedes fichar voluntariamente si te ayuda a conocer tus horas, pero no es un deber legal. Eso sí: con una sola persona empleada, la obligación de registrar SU jornada ya existe.
El caso a caso: personal contratado, «quien ayuda los sábados» y socios →
Sí, siempre que el sistema identifique de forma fiable a la persona y no se pueda falsear. En ClaudIA cada empleada verifica su número una sola vez, la hora que vale es la del servidor al recibir el mensaje (no la que diga el texto) y el registro queda inalterable. Además es voluntario: quien no quiera usar su móvil, ficha en la tablet del salón.
Sí: está diseñado conforme al nuevo real decreto en tramitación — digital, inalterable, con las pausas registradas y el informe listo para la Inspección. Un consejo honesto: hoy no existe ninguna «certificación» oficial de software de fichaje, así que desconfía de quien te la venda. Cuando el decreto se publique en el BOE, tu fichaje se adapta solo, sin comprar nada nuevo.
Se corrige, pero nunca «editando a escondidas»: propones la corrección, tu empleada la aprueba o la rechaza desde su enlace, y todo queda registrado con su huella. Esa trazabilidad, que parece incómoda, es exactamente lo que hace válido tu registro ante una inspección — un sistema que deja borrar y reescribir no te protege.
Desde el plan Pro, sin coste por empleada. Si tu salón tiene varias sedes, el fichaje multi-sede va en Pro XL. En Esencial no está incluido: si tienes equipo, Pro es tu plan.
ClaudIA es tu recepcionista, no tu caja: hoy convive con cualquier TPV adaptado a Verifactu. Además, estamos preparando un módulo para emitir tus tickets con QR de la AEAT directamente desde ClaudIA, disponible mucho antes de la obligación legal (enero 2027 sociedades, julio 2027 autónomas).
No. Si sabes usar WhatsApp, sabes usar ClaudIA. La configuración inicial la hacemos contigo en la demo.
Tú eliges el modelo (un sello por visita o puntos por lo que gasta el cliente) y los premios. Cada visita atendida suma sola, sin apuntar nada. El saldo vive en el WhatsApp del cliente: lo consulta cuando quiere y ClaudIA le avisa cuando le falta poco para el premio. El canje lo haces tú en la visita, con control total. Está incluido desde el plan Pro.
El mismo día. Conectar WhatsApp e Instagram son un par de minutos; el teléfono, lo que tarde tu operadora en activar el desvío.
Sí. Las notas de voz las escucha y las responde como cualquier mensaje (en tu panel queda la transcripción). Y si un cliente manda la foto de un look — «¿cuánto me costaría esto?» — ClaudIA la mira, identifica el servicio y orienta con tus precios reales. Con prudencia profesional: nunca cierra un precio ni promete un resultado por una foto; te propone la cita y el salón confirma en persona.
ClaudIA se aparta y te pasa el testigo. En WhatsApp e Instagram pausa la conversación y te avisa al móvil con el motivo; por teléfono, apunta la llamada como «pendiente de devolver» con el número del cliente. Todo queda en la campanita de tu panel, con acceso directo al chat o a la llamada, hasta que lo marcas como atendido. Nada de clientes atrapados en bucles de bot.
No, y es la primera pregunta que hay que hacerle a cualquier asistente. El problema de fondo es que un servicio no es UNA duración: un tinte son minutos de aplicación, una espera mientras el color hace efecto y el acabado. ClaudIA trabaja con esos tramos, así que la espera queda libre para otra cita corta y tú no te quedas parada. Cada servicio puede tener sus variantes con su propia duración (melena corta o larga, con decoraciones) y ClaudIA pregunta cuál antes de reservar, en vez de acertar por casualidad. Los clientes nuevos llevan margen. Y hay un vigilante que revisa las citas cada día y avisa si alguna sale más corta de lo que ese servicio necesita: que el sistema acierte no basta, tiene que notarse el día que falle. Lo único que tienes que hacer tú es dejar escritos tus tiempos reales, tramo a tramo — media hora una sola vez.
No, y casi nadie pregunta esto antes de contratar. En cuanto contestas tú en un chat —desde el panel o desde tu propio WhatsApp—, ClaudIA se pausa en esa conversación y se calla: si siguiera escribiendo mientras tú escribes, tu cliente recibiría dos voces y ninguna le inspiraría confianza. Y no vuelve sola: esa conversación es tuya hasta que pulses «Reactivar IA». Mientras tanto queda marcada en el panel para que nadie se la salte, y el resto de conversaciones siguen atendidas con normalidad.
Depende de por dónde te conecten, y es una pregunta que casi nadie hace. Hay dos vías. Por la API oficial de WhatsApp Business de Meta: una caída o un cambio de políticas de Meta te afecta, y además tienes la ventana de 24 horas — fuera de ella no puedes escribirle a un cliente salvo con plantillas aprobadas, que es lo que arruina la mitad de los recordatorios. La otra vía, que es la normal en ClaudIA, es la sesión del propio WhatsApp de tu salón, vinculada con un QR: no dependes de la API de Meta y no tienes ventana de 24 horas, así que tus recordatorios salen a clientes que llevan semanas sin escribirte. Pregúntalo siempre antes de contratar a cualquiera, porque cambia mucho más que un detalle técnico.
Si atiendes a puerta cerrada, con poca gente al día, toda de siempre, y te escriben mientras estás libre para contestar — no lo contrates. Un enlace de reservas gratuito te resuelve lo mismo y te ahorras la cuota; preferimos decírtelo aquí que cobrarte tres meses para que llegues tú a la misma conclusión. La cuenta cambia cuando aparece alguna de estas tres: pierdes llamadas mientras tienes las manos en un tinte, contestas WhatsApp a las once de la noche, o llevas meses sin llamar a los clientes que dejaron de venir. Ahí un solo cliente recuperado al mes ya paga la cuota, y lo puedes calcular con tus propios números antes de decidir nada.
Sí, y es de las cosas que más agradecen los centros de estética. En cada servicio le dices qué máquina necesita y cuántas unidades tienes: a partir de ahí no dará dos citas a la vez que necesiten esa máquina, aunque tengas manos libres. Y va por separado de tu tiempo: si el tratamiento tiene un rato en que la máquina trabaja sola, ClaudIA aprovecha ese rato para otra cita corta — la máquina sigue reservada, pero tú no estás parada. Incluso puedes decir que un servicio no te ocupa a ti en absoluto (una máquina que tu cliente usa solo): se reserva la máquina y tú quedas libre. A tu cliente nunca se le explica nada de esto: pide su cita y ve horas libres, como siempre.
Claro, y sin pisaros: si respondes tú desde el WhatsApp del salón, ClaudIA se aparta un rato de esa conversación (y vuelve sola después, sin que tengas que acordarte de nada). Tu mensaje queda guardado en el panel, así el hilo se ve completo — lo que dijo el cliente, lo que dijo ClaudIA y lo que dijiste tú. Y desde el panel también puedes pausarla o retomarla en cualquier conversación con un botón.
Sí, ésa es la idea: agenda por profesional, ficha de cliente con historial, bonos, fidelización, informes y campañas van dentro, así que no necesitas dos programas ni pasar citas de uno a otro a mano. Puedes importar tus clientes del que uses ahora con un CSV. Lo que no se puede traer automáticamente de cualquier programa es el histórico de citas, porque cada uno lo exporta a su manera.
Sí. Cada cliente tiene su ficha con el historial de lo que se le ha hecho, sus preferencias, sus notas y sus bonos — y ClaudIA la usa al conversar, así que se acuerda de lo de la última vez sin que nadie se lo recuerde. También ves quién lleva tiempo sin venir y quiénes son los que más gastan.
Depende del país. El módulo de caja —cobro, métodos de pago, arqueo y cierre del día— está construido y disponible fuera de España. En España no podemos ofrecerlo mientras no tengamos la certificación Verifactu, porque registrar las ventas de un negocio español exige cumplirla; lo que sí hay en España son tickets y facturas conformes a Verifactu.
Facturación del periodo con la comparativa contra el anterior, ticket medio, citas por resultado, mapa de calor por día y hora (tus horas punta y tus huecos muertos), ranking de profesionales y de servicios, clientes nuevos y los que más gastan, comisiones, y de dónde llega cada conversación nueva. Se filtran por periodos predefinidos o por las fechas que elijas.
Sí. Contestas al mismo chat donde ClaudIA te avisa y le dices lo que quieres con tus palabras: «pásame la cita de Carmen a las cinco», «bloquéame el viernes por la tarde», «dale hora a Lucía para mechas el jueves», «escríbele a Ana que se ha dejado el abrigo». Sabe hacer cinco cosas: mover una cita, dar una nueva, cancelar, bloquear un rato de agenda y escribirle a un cliente. Cuando mueve o cancela, avisa ella misma a esa persona.
Lo ves antes de que pase nada, porque nunca hace nada a la primera: te devuelve exactamente lo que va a hacer —nombre completo, día y hora de antes y de después— y espera a que le digas que sí. Si te has liado o ha entendido otra cosa, dices que no y se descarta. Ese «sí» caduca a los diez minutos, así que uno de la mañana siguiente no mueve la cita de nadie. Además respeta las mismas reglas que tu agenda (no pisa citas ni horarios), no le escribe a nadie de madrugada, cada teléfono de tu equipo puede tener permisos distintos y todo queda apuntado en tu registro. Si un día quieres que pare, le escribes «deja de hacerme caso» y para.
ClaudIA entiende lenguaje natural, consulta tu agenda real y reserva de verdad — no da respuestas genéricas ni menús de opciones. Habla como una recepcionista de tu salón.
Sí, y de la forma correcta: después de cada visita se interesa por cómo ha ido, en el momento oportuno y sin agobiar. Los clientes contentos acaban en tu ficha de Google con tu enlace directo; si algo no fue bien, te enteras tú en privado — con aviso a tu móvil — antes de que se convierta en una reseña pública. Tú decides si lo activas y con qué mensaje.
Que te enteras la primera. ClaudIA recoge el motivo con tacto, lo registra como incidencia privada en tu panel y te avisa al momento para que puedas llamarla y arreglarlo. A esa cliente nunca se le pide reseña pública.
Sí. Defines tus packs con su precio y, si quieres, con caducidad; registras cada venta y el panel lleva la cuenta. Si el pack lleva tratamientos asociados, las sesiones bajan solas cuando pasa la cita: no tienes que acordarte de nada. Una sesión puede incluir varios tratamientos seguidos: se reservan de una vez, en bloque, y cuentan como una sola sesión. ¿No vino? La marcas «No vino» y la sesión vuelve a su bono. Los packs sin tratamiento asociado los descuentas tú con un botón. El dinero se cuenta una sola vez: entra el día que vendes el bono, y esas citas ya no vuelven a sumar en tu facturación. Y cada movimiento queda en un histórico con su fecha, así que si alguna vez no cuadra la cuenta, lo aclaras en segundos y con la prueba delante.
Sola, de principio a fin. Si alguien pide hueco y no lo hay, ClaudIA le ofrece apuntarse — y tú también puedes apuntar a quien quieras desde el panel. Cuando se libera un hueco compatible (una cancelación, o una cita que se mueve a otro día), ClaudIA comprueba que ese rato sigue libre y avisa a UNA sola persona: la que mejor encaja por servicio, día, profesional y hora pedida, y entre iguales, la más antigua. Si contesta, ClaudIA le reserva ese hueco en la misma conversación y su espera se cierra sola. Si en unas horas no contesta, el hueco pasa al siguiente de la cola, y quien no contestó vuelve a su sitio sin perder antigüedad — y sin que se le repita el mismo hueco. En tu panel ves cada paso: quién espera, a quién se le ofreció qué hueco y hace cuánto. Y solo te pide una decisión cuando de verdad hay algo que decidir.
Sí. Ciframos la información y cumplimos el RGPD. Tus datos son tuyos: nunca los vendemos ni los compartimos.
Siempre. No te dejamos con una app y a tu suerte: detrás de ClaudIA hay un equipo de personas. Desde tu propio panel, en «Soporte», puedes abrir una solicitud cuando quieras — una incidencia, una duda o simplemente contarnos algo — y la seguimos contigo hasta resolverla. No es un buzón que se pierde: cada solicitud tiene su estado y su respuesta.
Entras en tu panel, sección «Soporte», y pulsas «Nueva solicitud». Eliges si es una incidencia, una duda, una queja o una sugerencia, nos cuentas qué pasa y, si te ayuda a explicarte, adjuntas una captura de pantalla. Nosotros te respondemos ahí mismo y recibes aviso cuando lo hacemos. Además, tienes todo tu histórico de conversaciones con soporte guardado, para no repetir nada.
Lo antes posible, y priorizando por gravedad: si marcas una incidencia como crítica (el servicio no funciona), va la primera de la cola. Las dudas y sugerencias las atendemos también, con calma pero sin olvidarnos de ninguna. Nuestro compromiso es que ninguna solicitud se quede sin respuesta.
Por favor, hazlo. El mismo canal de «Soporte» sirve para quejas y para sugerencias, y las leemos todas. Muchas de las funciones de ClaudIA han salido de ideas de salones como el tuyo. Queremos que nos digas lo que no te gusta tanto como lo que sí: así mejoramos el producto que usas cada día.
No. El soporte va incluido en tu cuota, sin extras ni tickets de pago. Forma parte de lo que significa trabajar con ClaudIA: que te sientas respaldada de verdad, no solo el primer día.
Te enseñamos ClaudIA con una demo personalizada para tu salón, sin compromiso.