Diez preguntas que hacerle a cualquier asistente con IA antes de contratarlo
Todos los asistentes con IA se parecen en la web: contestan al instante, reservan citas, atienden 24 horas. Se distinguen en las preguntas que no quieren que les hagas. Estas son las diez que separan un asistente que atiende tu salón de un chatbot con calendario, con la respuesta que debería darte cualquiera. Llévalas a la demo.
1. ¿Reserva contra mi agenda real o contra una copia?
Hay asistentes que contestan de maravilla y miran un calendario de mentira: uno que se sincroniza cada hora, o cada noche, o que solo conoce tus horas de apertura. Dan horas que ya están ocupadas, y ese fallo es el que más clientes cuesta, porque llega a la puerta y no hay sitio.
La respuesta correcta: contra la agenda real, en el momento, la misma que ves tú en el panel y en tu Google Calendar si lo tienes conectado.
2. ¿Sabe cuánto dura cada servicio, y de quién?
Un color no dura lo mismo que un corte, y no todo el equipo hace mechas. Un asistente que trabaja con «citas de 30 minutos» va a solapar, y lo va a hacer el sábado.
La respuesta correcta: cada servicio con su duración (y su rango, si depende del pelo), cada profesional con lo que hace y su horario, y un aviso si una cita sale más corta de lo que ese servicio necesita.
3. ¿Qué pasa cuando contesto yo en un chat?
Es la pregunta que casi nadie hace antes y todo el mundo hace después. Si el asistente sigue escribiendo mientras tú contestas, el cliente recibe dos voces.
La respuesta correcta: en cuanto tú entras en una conversación, el asistente se aparta en ese chat y no vuelve solo. Las demás conversaciones siguen atendidas.
4. ¿Por qué vía se conecta a mi WhatsApp?
Hay dos: la API oficial de Meta y la sesión del propio número. Con la primera hay una ventana de 24 horas fuera de la cual solo caben plantillas, coste por conversación y, a veces, un número nuevo. Con la segunda, el número es el tuyo, no hay ventana y los recordatorios llegan a quien lleva meses sin escribir.
La respuesta correcta depende de tu tamaño; para un salón, casi siempre la sesión propia. Lo grave es que no te lo cuenten.
5. ¿Qué hace cuando no sabe?
Un cliente pregunta por un tratamiento que no tienes, pide un precio que no está, escribe enfadado. Un chatbot inventa o repite un menú. Un asistente serio dice lo que hay, ofrece lo que sí existe y, si hace falta, te avisa y se aparta.
La respuesta correcta: nunca inventa un precio, nunca ofrece lo que no está en tu panel, y ante una queja o una petición de hablar con una persona te lo pasa a ti.
6. ¿Le puedo dar órdenes yo, sin abrir el panel?
Mover una cita, bloquear una tarde, escribir a un cliente que se dejó el abrigo. Si para todo eso hay que abrir un programa, se hará la mitad de las veces.
La respuesta correcta: contestas al chat donde te avisa y se lo dices con tus palabras. Y antes de hacer nada te enseña lo que va a hacer y espera tu «sí».
7. ¿Se presenta como lo que es?
Desde agosto de 2026 la ley europea de IA obliga a que un asistente diga que lo es. Aparte de la ley, es lo que hace que un cliente no se sienta engañado cuando lo descubre.
La respuesta correcta: se presenta como asistente digital en el primer mensaje y lo repite si se lo preguntan.
8. ¿Dónde están mis datos, y me los puedo llevar?
Tus clientes son tu negocio. Un programa que los retiene es una jaula.
La respuesta correcta: alojados en la Unión Europea, con contrato de encargado del tratamiento, sin usarlos para entrenar modelos ni cruzarlos con otros negocios, y exportables desde tu panel cuando quieras, sin permanencia y sin estar al corriente de pago.
9. ¿Cuánto cuesta el mes que más trabajo tengo?
Los precios por paquetes de conversaciones se leen bien en enero y mal en julio. Pide el precio del mes con más mensajes del año pasado.
La respuesta correcta: una cuota fija, sin comisión por cita ni por cliente nuevo, y sin recargo por tener un buen mes.
10. ¿Me lo dejas probar con mi agenda?
Un asistente que solo se puede ver en un vídeo es un asistente que no quiere que le hagas las nueve preguntas anteriores con tus datos delante.
La respuesta correcta: una demo con tus servicios y tus horarios, y tú escribiendo desde tu teléfono como si fueras cliente. Si además hay un mes gratis, mejor: la prueba de verdad es la agenda del segundo lunes.
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Lo que estas preguntas no miden
No miden si el asistente «suena natural» ni si tiene una web bonita. Eso se ve en cinco minutos y no decide nada. Lo que decide es lo de arriba: si mira tu agenda de verdad, si se aparta cuando entras tú, si inventa o no, y si te deja irte. Un proveedor que contesta las diez con claridad no tiene por qué ser el mejor. Uno que esquiva tres, seguro que no.
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