En una barbería el teléfono suena cuando tienes la máquina en la mano. ClaudIA contesta por ti —WhatsApp, Instagram o llamada—, mira la agenda de cada barbero y cierra la cita ella sola. Y por dentro trae el programa entero: fichas, bonos, informes y campañas.
Probar gratis un mesSin tarjeta. El alta se hace el mismo día.
El corte de barbería se repite con reloj. Con las citas en serie reservas de una vez las seis próximas al ritmo que toque, y cada una se puede mover suelta. Lo que no está en la agenda no vuelve solo.
Cada barbero tiene la suya, con sus servicios y sus tiempos. ClaudIA solo ofrece huecos que existen de verdad, y si alguien cancela avisa a la lista de espera para rellenarlo.
Los informes enseñan el mapa de calor por día y hora, el ranking de servicios y quién trae clientes nuevos. Sirve para saber si abrir el lunes o cerrar antes el martes.
ClaudIA no es solo quien contesta: es también el programa con el que llevas el negocio. Agenda por profesional, ficha de cada cliente con su historial, bonos y fidelización, informes con tus horas punta y tu ranking de servicios, campañas que escribes tú y programa de referidos. Todo en la misma cuota fija, sin comisiones por cita.
Ver todas las funciones →Sí, y conviven bien. ClaudIA gestiona lo que se reserva por WhatsApp, Instagram o teléfono, y los huecos que dejéis libres para quien entra por la puerta siguen siendo vuestros: se bloquean en la agenda y ClaudIA no los ofrece.
Sí. Cada barbero tiene su agenda, sus servicios y sus horarios, y ClaudIA reserva contra la del que corresponda. Si el cliente pide a uno concreto, respeta esa preferencia; si le da igual, ofrece el primer hueco libre de cualquiera.
Se venden y se controlan desde el panel: cada vez que el cliente viene, la sesión se descuenta sola y él puede preguntar por WhatsApp cuántas le quedan. Nadie tiene que llevar la cuenta en un cuaderno.