Consentimiento informado en el centro de estética: firmarlo desde el teléfono y tenerlo cuando haga falta
Hay tratamientos que piden un papel firmado antes de empezar: una micropigmentación, una sesión de láser, una radiofrecuencia, una decoloración con riesgo de reacción. En casi todos los centros ese papel es una hoja impresa que la cliente firma en el mostrador, con prisa, y que acaba en una carpeta. Cuando un día hace falta enseñarla, hay que buscarla.
El problema de la hoja en el mostrador
El consentimiento existe para que la cliente entienda lo que acepta. Firmado de pie, con la cabina preparada y alguien esperando detrás, se lee poco y se entiende menos.
Y para el centro tiene otro problema: una hoja firmada no dice qué versión del texto se leyó. Si el texto cambió hace seis meses, nadie sabe cuál firmó cada cliente.
Qué tiene que quedar guardado
Un «aceptó» no basta. Lo que conviene conservar es lo que permite responder, un año después, a la pregunta «¿qué firmó exactamente esta cliente?»:
| Qué se guarda | Para qué |
|---|---|
| El texto exacto que leyó | No el de hoy: el de ese día, con su versión |
| Quién firmó y cuándo | Su nombre, la fecha y la hora |
| Desde dónde | El dispositivo y la conexión desde los que firmó |
| Una huella del texto | Para demostrar que no se ha tocado después |
| Un PDF | Para entregarlo o archivarlo cuando se pida |
Firmarlo en casa, antes de la cita
La alternativa sencilla es mandar el consentimiento antes de la cita, con un enlace privado. La cliente lo abre en su teléfono, lo lee con calma, pregunta lo que no entienda y lo firma. El día de la cita no hay papel que buscar: está en su ficha, con la hora exacta de la firma.
Con ClaudIA el texto se escribe una vez y se asigna a los servicios que lo piden. Desde la ficha de cada cliente se prepara el suyo, ya con su nombre y su servicio, y se le manda el enlace por WhatsApp. Lo abre con los cuatro últimos dígitos de su teléfono, lo lee y lo firma con su nombre y una casilla. El enlace caduca a los 30 días.
Consentimientos firmados desde el teléfono, guardados con su versión y su huella
Las fotos de antes y después
Las fotos de seguimiento son parte del trabajo en estética: la evolución de una micropigmentación, el resultado de un tratamiento facial. Con ClaudIA, las fotos que manda una cliente por WhatsApp se marcan como «antes» o «después» y se guardan en su ficha, por fecha, sin copiar nada a mano.
Guardarlas en la ficha es una cosa; publicarlas en Instagram es otra, y para eso hace falta la autorización expresa de la cliente para ese uso.
ClaudIA hace esto por ti
Consentimiento firmado y fotos de antes y después
El consentimiento se firma desde el teléfono con un enlace privado; queda el texto exacto que leyó, con su huella y su PDF. Y las fotos de antes y después, en su ficha. Ver cómo funciona →
