Turnos rotativos en la peluquería: que la agenda cambie sola
En muchos salones el horario no es fijo: una semana Ana abre por la mañana y Eva cierra por la tarde, y la siguiente se cambian. Es justo, porque nadie se come siempre la tarde del viernes, pero tiene un coste escondido: alguien tiene que rehacer el horario cada lunes. Y el día que se olvida, la agenda ofrece una cita de las 10 con quien no entra hasta las 3.
Con un asistente que da citas por WhatsApp el problema crece, porque ya no es solo tu agenda: es lo que tus clientes ven y reservan a cualquier hora. Por eso en ClaudIA los turnos no se rehacen: se montan una vez y cambian solos.
Cómo se monta, en cinco minutos
En Equipo, pestaña «Turnos»:
- Los turnos y sus horas. Por ejemplo «Mañana», de lunes a viernes de 9:00 a 15:00 y el sábado de 9:00 a 14:00, y «Tarde», de lunes a viernes de 15:00 a 21:00. El día que no marcas, ese turno no trabaja.
- El ciclo. Cada cuántas semanas se repite (con dos, es «una semana cada turno») y qué semana es esta. No hace falta recordar cuándo empezó la rotación: basta con decir quién está de mañana esta semana.
- Quién rota. Marcas a cada persona que entra en la rotación y eliges qué turno hace cada semana del ciclo, o «Libra». Quien no rota sigue con su horario de siempre.
- Los cambios de un día. Dos compañeras que se cambian el turno, alguien que hace jornada completa un sábado de bodas, un día que alguien libra. Se apunta con su fecha y ese día manda el cambio.
- La vista previa. Antes de guardar ves cómo quedan las próximas ocho semanas, persona por persona. Es exactamente lo que va a ofrecer ClaudIA.
Lo que cambia solo cada semana
| Horario rehecho a mano | Turnos que rotan | |
|---|---|---|
| Las citas que ofrece el asistente | Las del horario que se puso, aunque sea el de la semana pasada | Solo las horas del turno de cada estilista esa semana |
| La agenda | Hay que mirar el cuadrante para saber quién está | Sombrea lo que no le toca a cada una |
| El cambio de turno entre compañeras | Se rehace el horario y se deshace al día siguiente | Un cambio de un día, con fecha, y se acabó |
| Las vacaciones | Otra excepción más que recordar | Mandan por encima del turno, sin tocar nada |
| El fichaje | Avisa de «sin fichar» a quien libra | Sabe quién trabaja cada día |
Lo que no se pierde
El horario semanal de cada ficha se queda guardado. Mientras los turnos están encendidos manda el turno; si un día los apagas, cada persona vuelve a su horario de siempre sin tener que configurar nada. Y si alguien de la rotación deja el equipo, la pantalla te lo avisa para que la quites, en vez de dejar un turno a medias.
Monta los turnos una vez y deja que la agenda cambie sola
Por qué importa más de lo que parece
Un horario que no cuadra no se nota en el cuadrante: se nota en el cliente que reservó a las 10 con una estilista que no estaba, y que el día que llega se encuentra con otra persona o, peor, con nadie. Ese error se paga en confianza, que es lo que más cuesta recuperar en un salón.
Con los turnos dentro de la agenda, el asistente reserva cada cita con quien de verdad está ese día, también a las once de la noche y también la semana en que nadie se acordó de mirar el cuadrante. Es la misma idea que una agenda con varios profesionales bien organizada: que las reglas del salón estén dentro del sistema y no en la cabeza de quien abre por la mañana.
Si además tu equipo ficha, los turnos completan el círculo: el registro horario sabe quién trabaja cada día y no reclama a quien libra.
ClaudIA hace esto por ti
Turnos que rotan
Una semana de mañana, otra de tarde: lo montas una vez y la agenda, ClaudIA y el fichaje cambian solos cada semana. Ver cómo funciona →
