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Gestión

Vender producto en tu peluquería y llevar el stock sin libreta

Por Equipo ClaudIAPublicado el 30 de septiembre de 20264 min de lectura

En casi todos los salones hay una estantería con producto a la venta: champús, mascarillas, aceites, lacas. Y en casi todos pasa lo mismo: se recomienda en el lavacabezas, la cliente se lo lleva y ese cobro acaba metido en el servicio, apuntado en una libreta o en ningún sitio.

El resultado se ve a final de mes. No sabes cuánto has vendido de producto, no sabes qué te queda y te enteras de que se acabó la laca cuando alguien la pide. El producto es el margen más fácil del salón, y es el que peor se controla.

Por qué el producto se escapa

Casi nunca es un problema de voluntad. Es de sitio: el servicio se cobra en la caja y el producto vive en otra parte. Si para apuntar una venta de champú hay que abrir otro programa o coger un cuaderno, con el salón lleno no se apunta.

Por eso la solución no es «ser más ordenada». Es que vender un producto cueste lo mismo que cobrar un corte: un toque más en el mismo ticket.

El producto, en el mismo ticket que el servicio

En ClaudIA los productos viven dentro de la caja. Cada uno tiene su ficha con el nombre, la marca, la familia, el precio de venta, el de compra, el IVA y el código de barras. Cuando cobras la cita:

  • Buscas el producto por el nombre, o pasas el lector de códigos de barras y entra directo.
  • Va en el mismo ticket que el servicio, con su precio y su IVA.
  • Al cobrar, sus existencias bajan solas. Nadie tiene que acordarse de restar.

Si el sistema cree que te quedan menos unidades de las que vendes, la caja te lo dice, pero la venta sale igual. El producto ya está en la mano de tu cliente; lo que queda es revisar el inventario, y el producto se marca para eso.

Vender un producto tiene que costar lo mismo que cobrar un corte: un toque más en el mismo ticket. Si cuesta más, no se apunta.

Las existencias: entradas, recuentos y mínimos

Las existencias de un producto no se escriben a mano: son la suma de todo lo que le ha pasado. Por eso cada cambio queda registrado con su motivo:

Qué pasaQué hacesQué queda apuntado
Llega el pedidoPulsas «Entrada» y escribes las unidadesUna entrada, con quién la apuntó
Vendes en cajaNada: lo hace el cobroUna venta, con su ticket
Devuelves el ticket enteroNada: lo hace la devoluciónUna devolución, con su documento
Cuentas la estanteríaPulsas «Recuento» y escribes lo que hayUn ajuste por la diferencia

Así la pregunta «¿por qué tengo tres si ayer había seis?» siempre tiene respuesta: abres el historial del producto y ves cada movimiento con su fecha y su ticket.

A cada producto le pones además un mínimo. Cuando baja de ahí, la lista lo marca como «Bajo mínimos» y el resumen de arriba te dice cuántos hay, para que hagas el pedido antes de quedarte sin nada.

Quién toca qué

En un salón con equipo conviene separar dos cosas. Apuntar la mercancía que llega o contar la estantería lo puede hacer cualquiera: es quien está en el mostrador. El catálogo y los precios, en cambio, solo los cambia quien lleva el negocio. Así nadie baja un precio sin querer y el recuento no depende de que estés tú.

Lo que ganas al final del mes

Con el producto dentro del ticket, lo que vendes de estantería entra en el mismo cierre de caja que los servicios: nada que cuadrar aparte. Y el historial de cada producto te dice cuánto ha salido y cuándo, así que ves qué rota y qué se queda criando polvo en la estantería.

Es también la forma más directa de subir el ticket medio sin subir precios: recomendar lo que de verdad usas en el lavacabezas, y que cobrarlo no cueste nada.

Los pedidos a tus proveedores los sigues haciendo como ahora, con la lista de lo que está bajo mínimos delante. Y el asistente de WhatsApp y de voz se centra en las citas: los productos se venden en la caja. Tienes todo el detalle en productos y existencias, y el cobro completo en el TPV de tu peluquería.

¿Quieres ver cómo se vende un champú en el mismo ticket que el corte?

ClaudIA hace esto por ti

Productos y existencias

Vende en el mismo ticket el champú que se lleva tu cliente y lleva las existencias sin libreta: bajan solas con cada venta, con entradas, recuentos y aviso de mínimos. Ver cómo funciona →

Preguntas frecuentes

¿Necesito un programa de stock aparte para vender producto en el salón?

Con ClaudIA, no. Los productos van dentro de la misma caja con la que cobras las citas: tienen su catálogo, entran en el ticket junto al servicio y sus existencias bajan solas al cobrar. Se activan con la caja, desde tu panel.

¿Puedo usar un lector de códigos de barras?

Sí. En la caja pasas el lector por el producto y entra directo en el ticket, con su precio y su IVA. Si no tienes lector, lo buscas por el nombre o por la marca.

¿Qué pasa si vendo un producto que el sistema cree que no tengo?

La venta sale igual: el producto ya está en la mano de tu cliente y no tiene sentido pararla. La caja te avisa de que constaban menos unidades y el producto queda marcado para revisar, para que lo cuadres con un recuento.

¿Puede el equipo apuntar la mercancía que llega?

Sí. Cualquiera del equipo puede apuntar una entrada de mercancía o un recuento. El catálogo y los precios, en cambio, solo los cambia quien lleva el negocio.

Si devuelvo un ticket, ¿vuelve el producto a la estantería?

Si devuelves el ticket entero, sí: sus unidades vuelven solas a las existencias. Una devolución parcial se hace por importe, así que ahí el recuento lo decides tú.

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