TPV para peluquería: qué tiene que hacer y por qué conviene que viva en tu agenda
Si buscas un TPV para tu peluquería vas a encontrar dos cosas: cajas registradoras con pantalla táctil, que cobran muy bien y no saben nada de tu agenda, y programas de gestión con un módulo de cobro que alguien añadió después.
La pregunta útil no es cuál tiene más botones. Es dónde vive el cobro. Porque en un salón el cobro nunca empieza de cero: ya había una cita, con un servicio, una persona que lo hizo y un precio. Un TPV que no sabe eso te obliga a teclearlo otra vez, y ahí empiezan los descuadres.
Qué es un TPV hoy, y qué ya no hace falta comprar
TPV significa terminal punto de venta: el sitio donde cobras, emites el ticket y cuadras el día. Durante años fue un aparato con pantalla, impresora y cajón, con su contrato de mantenimiento.
Hoy lo que importa es el programa. El hardware puede ser una tableta de diez pulgadas y la impresora de tickets que ya tengas. El de ClaudIA funciona desde el navegador en cualquier tableta Android o iPad, en una pantalla táctil de escritorio y en los terminales Android con impresora integrada, y se instala en la pantalla de inicio como una aplicación.
Lo que tiene que hacer un buen TPV de peluquería
Esta es la lista que conviene tener delante al comparar, sea con ClaudIA o con cualquier otro:
- Cobrar la cita, no una venta suelta. Abres la cita y el servicio, quien lo hizo y el precio ya están ahí.
- Varios métodos en el mismo cobro. Una parte en efectivo y otra con tarjeta es el día a día de cualquier mostrador.
- Propina aparte, para que no infle tu facturación ni se pierda de quién era.
- Bonos de verdad. La sesión de un bono va a cero en el ticket y se descuenta una sola vez, aunque alguien pulse dos veces.
- Un ticket con tu nombre, no con el del programa: impreso, por WhatsApp o por correo.
- Devoluciones sin tocar lo emitido. Un ticket no se edita nunca; se corrige con otro documento, y los dos quedan.
- Abrir y cerrar turno con arqueo. Con cuánto empiezas, qué esperaba el sistema y qué has contado.
- Ser legal en tu país, que en España hoy quiere decir Verifactu.
Por qué conviene que viva dentro de tu agenda
Cuando el TPV está en un programa y la agenda en otro, cada cobro se escribe dos veces. Lo que cuesta no es el tiempo de teclear: son los cobros que nadie apuntó, el servicio que se cobró con el precio antiguo y el cierre de mes que se da por bueno porque no hay forma de cruzarlo.
En ClaudIA el TPV va dentro del mismo sistema que atiende tu WhatsApp y lleva tu agenda. La cita que ClaudIA cerró por WhatsApp a las once de la noche se cobra al día siguiente desde su propia ficha, con dos toques. Y como el cobro sabe quién atendió, lo que factura cada profesional sale en los informes sin cruzar nada.
El historial del cliente también sale ganando: qué se hizo, qué pagó y cuándo, en la misma ficha que ClaudIA consulta cuando esa persona vuelve a escribir.
En el mostrador: la caja en una tableta
Cobrar en el mostrador no es cerrar la caja por la noche: hay alguien delante con la tarjeta en la mano. Para eso está el modo mostrador: la misma caja a pantalla completa, con baldosas de tus servicios, teclado numérico en pantalla y el cambio calculado cuando te pagan en efectivo. El ticket sale solo por la vía que tengas por defecto.
Es la misma caja, no otra: misma numeración, mismos informes y el mismo cierre. Te lo contamos entero en la caja en una tableta.
La tarjeta, con tu datáfono de siempre
El TPV no te cambia de banco. La tarjeta se sigue pasando por el terminal que ya tienes; el TPV apunta ese cobro con su método y lo cuadra al cerrar. Así no pagas una comisión nueva por cada venta, y la cuota de ClaudIA sigue siendo fija tengas el mes que tengas.
Legal en España, y en tu moneda fuera
En España cada ticket sale como manda la norma: factura simplificada con tu NIF y el IVA desglosado, conforme a Verifactu, o a TicketBAI si tu salón está en el País Vasco, y con IGIC en Canarias. Si alguien te pide factura completa, se hace con sus datos, y una devolución genera su rectificativa. La caja se activa salón a salón con el alta de tu NIF, desde el panel. Te explicamos qué pide la norma en el ticket legal de una peluquería.
Fuera de España funciona igual, con los métodos de pago de tu país. Si cobras en dos monedas, cada una se cuenta y se cuadra por separado, nunca se suman entre ellas, y queda apuntada la tasa que aplicaste en cada pago.
Al final del día
Abres el turno por la mañana diciendo con cuánto empiezas. Por la noche cuentas el efectivo, lo escribes y el arqueo te dice si cuadra, método a método. Un descuadre no impide cerrar: queda apuntado con tu nota, que es lo que te permite ver si se repite. Si quieres, el resumen del día te llega al WhatsApp al cerrar, y a final de mes tienes el informe de la caja listo para tu asesoría: una fila por pago, con su método y su moneda.
El paso a paso del cierre está en cerrar la caja de tu salón en cinco minutos. El control del stock de producto se queda, por ahora, en tu programa de gestión.
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